"Rutina", la mala palabra de la vida saludable

Vencer a la rutina

Uno de los grandes problemas, y “excusa”, de la mayoría, es la falta de tiempo dentro de la vorágine de la rutina para adoptar un estilo de vida saludable, tanto en las comidas como en la no realización de ejercicios.

Definiremos una serie de puntos clave para revertir esta situación y lograr, dentro del día a día, un cambio que repercutirá en nuestra salud física y mental

  • Dormir lo suficiente: La falta de sueño se asocia a múltiples enfermedades y afecciones crónicas como las enfermedades cardiovasculares, depresión, diabetes y obesidad. Por lo general, se necesitan entre 7 y 9 horas.

  • No fumar: Y evitar el humo secundario. Dejar de fumar proporciona beneficios inmediatos y a largo plazo, comenzando a experimentar cambios que continuaran durante años

  • Mantenerse físicamente activo: Implementar esto en una rutina no es sencillo, pero, gradualmente, pueden adoptarse rutinas cortas e intensas, por ejemplo, durante la hora de almuerzo, logrando llevar ese tiempo a dos horas y medias semanales.

  • Alimentación saludable: Incrementar la cantidad de frutas y verduras en las comidas y limitar el consumo de bebidas con alto contenido de calorías, reemplazar el azúcar por edulcorante, la sal por con bajo contenido en sodio, grasa y alcohol. Lograr una dieta equilibrada, completa, suficiente, variada, adecuada e inocua.

  • Visitar al médico, aunque se sienta bien ya que algunas enfermedades y afecciones pueden no tener síntomas.

Una alimentación saludable y una rutina de ejercicios adaptada a la rutina, puede cambiar de manera total la vida de una persona. Estas modificaciones pueden parecer insignificantes, pero si se es constante en esta serie de puntos, se podrán ver mejoras en el corto y largo plazo.

La rutina y la salud pueden ir de la mano, requiere de esfuerzo y compromiso para llegar a un nuevo estilo de vida que repercutirá tanto en su cuerpo como en su mente.

El café o mate de la mañana es fundamental para gran parte de la población: Solamente con reemplazar al café por el descafeinado, y el azúcar por edulcorante, logrará adaptar la rutina a un nuevo estilo de vida saludable.

El ejercicio, como antes mencionamos, es parte fundamental del desarrollo de una vida saludable y, para esto, no es necesario contar con mucho tiempo libre para poder llevar a cabo una rutina que nos permita sentirnos bien físicamente. Con 30 minutos diarios, o 2 horas y media semanales, pueden alcanzarse los objetivos que nos planteemos. Antes de ir a trabajar, durante el horario de almuerzo, en algún tiempo libre que tengamos entre actividades, podemos lograr las metas sin necesidad de modificar nuestros horarios.

Algo tan simple como abrir una ventana en lugar de prender el aire, reemplazar el transporte público por una caminata o usar una bicicleta, son los cambios que debemos hacer para transformar, dentro de nuestra rutina y falta de tiempo, una vida contaminada en una completamente saludable.

Consume un snack luego del ejercicio

Cuando regresamos a casa luego de una sesión de ejercicios en el gimnasio, al aire libre o o luego de practicar nuestro deporte favorito, solemos bañarnos y esperar hasta la próxima comida para volver a comer. Por ejemplo, si volvemos de hacer ejercicio a las 11 de la mañana, nos bañamos y esperamos hasta las 12.30 o 13hs porque es la hora del almuerzo.
Sin embargo, esperar a la próxima comida no es un buen hábito. Recuerda que tu cuerpo necesita el “combustible” que ha perdido haciendo ejercicio, por ello es que después de la actividad física necesitas proteínas y carbohidratos para reparar el tejido muscular.
¿Los mejores snacks para después del ejercicio? Un vaso de leche chocolatada, un vaso de yogurt natural y/o una fruta fresca, como una manzana o un plátano.

Apaga el aire y abre las ventanas

Por supuesto, no vamos a abrir las ventanas de nuestro hogar durante el invierno, cuando hace mucho frío y queremos estar lo más protegidos posible de las bajas temperaturas. Pero, durante el verano, es muy común prender el aire acondicionado ¿verdad?
Pues bien, te proponemos que dejes de lado el aire y que abras más tus ventanas. Según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) el aire interior puede llegar a estar cinco veces más contaminado que el aire exterior. Abrir las ventanas permitirá una mejor circulación del aire en tu casa, lo que en consecuencia reducirá los riesgos de contraer infecciones causadas por contaminantes como el formaldehído y el radón, que suelen acumularse cuando hay poca ventilación.

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